El lacado de puertas es un proceso especializado que consiste en aplicar varias capas de pintura en laca para renovar, proteger y mejorar la apariencia de las puertas, proporcionando un acabado liso, uniforme y duradero. Este tratamiento se realiza con productos de alta calidad que garantizan una superficie resistente a la humedad, los golpes y el desgaste diario.
¿En qué consiste el servicio?
Evaluación y preparación:
Se inspecciona el estado de la puerta para identificar posibles imperfecciones.
Se desmonta la puerta si es necesario para un mejor resultado.
Se lija la superficie para eliminar barnices, pinturas antiguas o imperfecciones.
Reparación y sellado:
Se corrigen grietas, golpes o irregularidades con masillas y maquinaria.
Se aplica una imprimación para mejorar la adherencia y uniformidad del lacado.
Aplicación de la laca:
Se utilizan técnicas de pulverización o rodillo para lograr un acabado uniforme.
Se aplican varias capas de laca en el color y acabado deseado (mate, satinado o brillante).
Entre capas, se realiza un lijado fino para un acabado suave y sin imperfecciones.
Secado y curado:
Se deja secar en un ambiente controlado para evitar polvo o burbujas.
Se realiza un pulido final si es necesario para un acabado perfecto.
Instalación y revisión final:
Se reinstala la puerta y se realizan los últimos ajustes.
Se hace una revisión para garantizar que el acabado sea impecable.
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